Cereales fundamentales en la alimentación infantil
Cereales,
fundamentales en la alimentación infantil
El arroz, la pasta, el maíz o el pan son algunos de los
alimentos que pertenecen al grupo de los cereales. Son una fuente de energía y
un elemento imprescindible de la dieta infantil. Los niños deben tomarlos a
diario.
Los cereales son la base de la alimentación infantil ya que
aportan gran cantidad de nutrientes. Te explicamos las propiedades de cada uno
y por qué están indicados en el menú de tu pequeño. Los cereales están en la
base de la pirámide de la alimentación, lo que significa que son productos que
hay que consumir todos los días y en cantidades mayores que otros. A los niños
les gustan mucho y los toleran bien; de hecho forman parte de la dieta infantil
desde que son muy pequeños: a menudo el primer alimento que prueba el bebé
después de la leche es un cereal.
¿Cuál es su valor nutritivo?
Contienen sobre todo hidratos de carbono, los nutrientes que
proporcionan energía al cuerpo.
Se trata de hidratos de carbono de absorción lenta, es
decir, que el organismo no recibe esa energía de golpe sino de un modo gradual
y durante un tiempo.
Eso garantiza que los niños puedan hacer frente a la
actividad diaria (jugar, atender en clase, estudiar, hacer deporte...) sin
agotarse.
Los niños deben tomar seis raciones de cereales al día. De
hecho, la mitad de las calorías que ingieren a lo largo de la jornada deberían
provenir de los hidratos de carbono.
Hay que tomar cereales en todas las comidas
El pan ha de estar presente en todas las comidas.
El arroz y la pasta se pueden alternar; a la semana conviene
ofrecerles tres o cuatro raciones de cada (una ración equivale a media taza de
pasta o arroz cocidos).
En el desayuno los cereales son imprescindibles: el pan
(tostado, en barrita) se puede alternar con unos copos de cereales, galletas,
filloas, o algún producto de bollería casero (bizcocho, rosquillas, etc.).
Sin gluten
Arroz. Este cereal es el que aporta mayor cantidad de
almidón y en la forma más digerible. El arroz es una excelente fuente de
hidratos de carbono de absorción lenta y por lo tanto aporta gran cantidad de
energía. Además tiene proteínas, aunque no poseen mucho valor nutritivo. Para
compensarlo solo hay que combinarlo con otros alimentos más nutritivos como
carne animal o legumbres, que aportarán proteínas de alto valor biológico.
También con pescados y queso. Además el arroz posee ácidos grasos esenciales
Omega 3 y Omega 6 y carece de grasas saturadas. También aporta potasio y
fósforo y tiene poder astringente, por lo que está muy indicado en casos de
diarrea. Este es uno de los primeros alimentos que se le pueden dar al niño en
forma de sémola, harinas o copos.
Maíz. Al no contener gluten es uno de los alimentos básicos,
junto con el arroz, en la alimentación infantil. Destaca por su riqueza en
hidratos de carbono que le proporciona el almidón. Es un alimento muy saciante.
Es el componente perfecto para las primeras papillas del bebé: tiene carbohidratos,
vitaminas del grupo B y carotenos. Contiene tiamina. El maíz es una de las
plantas más ricas en tiamina o vitamina B1. Esta vitamina es necesaria para que
el organismo pueda transformar los alimentos en energía y para que el cerebro
pueda absorber glucosa. Es diurético, es un laxante natural. Se puede dar al
niño a partir de los 4 o 6 meses haciéndole papillas con su harina.
Mijo. Su sabor suave hace que sea muy bien tolerado por los
niños. Se trata de un cereal muy versátil que se puede combinar tanto en platos
salados como dulces. Fuente de magnesio. Este cereal de grano pequeño tiene
gran cantidad de magnesio, un mineral que ayuda a los músculos y al sistema
nervioso. También contiene fósforo, imprescindible en la formación de huesos y
dientes, y hierro, zinc y yodo. Además es fuente de vitaminas del grupo B.
Con gluten
Espelta. Se trata de un tipo de trigo del que se cree que
han ido surgiendo las diferentes variedades. No está manipulado ni ha sido
cruzado con otros, es más puro. Contiene las vitaminas y minerales del trigo
común y sobre todo vitaminas del grupo B y vitamina E. Es una gran fuente de
proteína ya que contiene los aminoácidos esenciales y, como aporta vitamina B2,
estos aminoácidos son metabolizados mejor por el organismo. Por este motivo
tiene menor riesgo de provocar alergias y es muy digestivo. Se recomienda su
introducción en la dieta del bebé a partir de los 6 meses.
Avena. Gracias a sus
propiedades nutritivas y energéticas, es uno cereales más consumidos . Su
contenido en proteínas , vitaminas, hidratos de carbono y nutrientes lo hacen
mucho más rico que otros cereales. Tiene fibra.
Ejerce un poder suavizante sobre la mucosa gástrica,
aumentando el tránsito intestinal, gracias a que contiene fi bras insolubles y
solubles. Es un diurético natural. Sus hidratos de carbono se asimilan con
facilidad proporcionando energía horas después de haber sido ingerido. Además
tiene poder saciante, previene y alivia el estreñimiento y favorece la
producción y desarrollo de tejidos nuevos en el cuerpo. Posee mucha vitamina
B1, B2 y vitamina E. También contiene minerales como el magnesio, calcio, zinc
y hierro. Su betaglucano absorbe el colesterol y los ácidos biliares del
intestino, ayudando a eliminarlos de forma natural. Como contiene gluten es aconsejable
incorporar la avena a partir de los seis meses, mejor combinada con otros
cereales en papilla. La leche de avena tiene un sabor muy rico para los más
pequeños y es altamente nutritiva.
Trigo. ¡Uno de los cereales más consumidos del mundo! Aporta
una cantidad de proteínas parecida a la cebada, pero más que el arroz y el
maíz. Como es uno de los cereales con más cantidad de gluten es los más
utilizados en panes. Aporta gran cantidad de hidratos de carbono de absorción
lenta y contiene fibra no soluble, que ayuda a reducir el colesterol, favorece
el buen funcionamiento del intestino y reduce el estreñimiento. El trigo es más
calórico que la media de los cereales. El germen de trigo, el núcleo del grano
de trigo, tiene gran cantidad de vitamina E. Además es muy rico en sales
minerales, calcio, magnesio, sodio, potasio, cloro, azufre, zinc o yodo, de
vitamina A, B, K, D y de fermentos. El trigo se utiliza para tratar los estados
de desmineralización. Este cereal se recomienda también en tratamientos de
esterilidad, durante el embarazo y mientras dura el periodo de lactancia. El
trigo ayuda a luchar contra el colesterol, ya que contiene ácidos grasos
esenciales que impiden su acumulación en las paredes de los vasos sanguíneos.
El trigo, al contener gluten, puede darse al niño a partir de los seis meses de
edad en papillas de harina o en copos, sémola, galletas o panes. Hay que poner
especial atención en que los productos elaborados no contengan trazas de huevo
u otros alimentos que a esa edad están todavía contraindicados. La pasta, como
los fideos, pueden llevar huevo, por lo que es mejor retrasar su consumo hasta
los 12 meses.

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